El miedo de Rosalinda… y de otras

PLAZA MAYOR No. 22 ** Rosalinda tiene miedo, mucho miedo. Carga con el brazo derecho un redondo, carnoso y moreno pedazo de carne, ojos negros inmensos, el pelo escaso, los cachetes boludos, y mientras en algún lado de la plaza se escucha la voz de un gobernante que dice “para todos hay lugar”, ella manifiesta … Continúa leyendo El miedo de Rosalinda… y de otras

“Nunca te van a contestar”

PLAZA MAYOR No. 21 No, ahí nunca te van a contestar – dice tranquilamente el hombre, acaso unos 70 años, delgado, la nariz curvada, unos inmensos ojos azules y sonrisa muy leve, casi imperceptible, pero amable. - Ya no vive nadie ahí, se los llevaron por la droga hace tiempo, es la casa del señor … Continúa leyendo “Nunca te van a contestar”

Periférico huyendo al Sur

PLAZA MAYOR No. 20  Por más que le sonríes, por más que llevas casi 90 minutos viéndola impacientarse en su arrogante Cadillac azul tarde-noche con cortinas delgadas, chofer finamente trajeado e inmovilidad absoluta, la mujer, acaso unos 60 años, apenas y te pela. Cómo se parece a la ministra Olga Sánchez Cordero. Iguales en el … Continúa leyendo Periférico huyendo al Sur

El tiempo camina por la plaza

PLAZA MAYOR No. 18 En la Plaza Mayor, en esa que es de todos, la que llamamos Zócalo, Plaza de la Constitución, el tiempo es un aguacero de siglos, con granizos bien gordos de memoria, que cae sobre doña Amalia, vendedora de tostadas, tejedora de recuerdos. “Tengo 60 años viniendo, joven ¿Usté cree que me … Continúa leyendo El tiempo camina por la plaza

Los miedos de un hombre valiente

PLAZA MAYOR No. 17 En la Plaza Mayor hay un hombre del Ejército Mexicano que tiembla de rabia, y de miedo, cuando pronuncia casi sin sonidos las palabras que le han destruido la carrera, la esperanza y algo de su vida: Virus de Inmunodeficiencia Humana. Parece que no quiere pronunciarlas, parece que ver en un … Continúa leyendo Los miedos de un hombre valiente

El vagón de las mujeres solas

PLAZA MAYOR No. 16 En la Plaza Mayor hay vagones del Metro que llevan en su interior sólo mujeres, rodeadas de mujeres como ellas, donde el ser femenino, al menos esa versión almibarada de lo rosa, se diluye entre puntapiés bien propinados, mentadas de madre sin retoques y empujones de guerreras. “Quítate de la entrada, … Continúa leyendo El vagón de las mujeres solas