¿El enemigo… en casa?

Como si la cadena de contrataciones controvertidas en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tuviera ya demasiados eslabones, la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia suma uno más: el fichaje de quien fuera la productora del más famoso montaje televisivo que se recuerde en México: la detención de la francesa Florence Cassez y la banda de secuestradores Los Zodiacos.

Se trata de la productora televisiva Azucena Pimentel, responsable de los asuntos tras las cámaras de aquel programa matutino Primero Noticias, conducido por Carlos Loret de Mola, que la mañana del 9 de diciembre de 2005 transmitió en vivo el espectacular rescate de tres personas secuestradas por la banda Los Zodiacos,en el rancho Las Chinitas, sobre la carretera México-Cuernavaca.

El acto, calificado por la Suprema Corte de Justicia como “escenificación ajena a la realidad”, no sólo constituyó el más legendario y fehaciente ejemplo de la falta de ética de los medios electrónicos de comunicación mexicanos, sino también fue parte medular de un conflicto legal internacional, que culminó con la liberación de la francesa Cassez, involucrada con la banda de secuestradores.

Pimentel, hoy integrante del área de Atención a Prensa Nacional e Internacional en la Coordinación General de Comunicación Social, y subordinada directa del Director Adjunto de Comunicación Social, Jesús Cantú, era el mando detrás de cámaras en el estudio de televisión aquel día: establecía tiempos de transmisión, organizaba las coberturas, estructuraba los segmentos del programa y decidía, como lo hizo, destinar más de 40 minutos de transmisión en vivo, ininterrumpida, para difundir una mentira.

Sobre el asunto, sobre los montajes televisivos que durante la época de Genaro García Luna al frente de las instituciones de seguridad mexicanas se sucedieron de forma recurrente, ha corrido ya mucha tinta: libros, documentales, estudios, reportajes, análisis, tesis, entrevistas, mesas redondas y explicaciones de los involucrados.

La Sentencia de la Suprema Corte de Justicia, en la que se determinan las responsabilidades de quienes participaron en aquella recreación como eje de la violación del debido proceso de la ciudadana francesa, así como buena parte de las discusiones posteriores, confluyen en el mismo punto: la total falta de ética de los involucrados en el montaje televisivo: periodistas, productores, conductores, funcionarios, policías.

¿Qué hace entonces un personaje vinculado a tales hechos en el área responsable de difundir el mensaje del Presidente López Obrador, precisamente el mandatario más preocupado por combatir la corrupción, la mentira y la simulación en los últimos tiempos? ¿Cómo llegó a ese puesto?

De acuerdo con tres versiones distintas, la llegada de la comunicadora Pimentel al área de Comunicación Social de la Presidencia se debe a una recomendación directa de Bernardo Gómez, Vicepresidente de Televisa y Consejero del propio Presidente López Obrador.

Ambos, Pimentel y Gómez, estaban en la cabina de mando del programa Primero Noticias durante la transmisión de aquel montaje, cuyas consecuencias internas impactaron directamente en el reportero Pablo Reinah, quien fue despedido de inmediato y luchó contra Televisa para limpiar su nombre. Pimentel conservó su trabajo entonces. Estuvo en su puesto doce años y luego se fue a Televisión Azteca.

No fue posible confirmar el dato de la forma en que Pimentel se sumó al equipo de Comunicación de la Presidencia: Jesús Cantú no ha respondido positivamente a múltiples solicitudes de entrevista.

Se sabe, porque es un secreto a voces en los pasillos del Palacio Nacional, que la caótica reestructuración de las áreas de Comunicación Social de la Presidencia ha derivado en un lento proceso de acomodos y reacomodos que, a más de tres meses de llegar al gobierno, aún mantiene en vilo la forma definitiva que tomará la estructura de esa área.

La propia Pimentel respondió a un mensaje directo en Twitter, en el que menciona, en un mensaje respetuoso y lleno de serenidad, que aquel asunto es ya muy viejo: “una historia muy repasada y ya con nada nuevo qué decir”.

Si tiene o no la razón, no es algo que pueda decidir un reportero.

Durante su época como gobernante de la Ciudad de México, el Presidente López Obrador tuvo un talón de Aquiles: la gran capacidad de muchos de sus subalternos para meter goles en su propia portería.

La tendencia, cuando ya ha alcanzado la Presidencia de la República… ¿será la misma?

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